Canal RSS

Archivo de la etiqueta: fácil

extracrujientes y extrafáciles – papas muy doradas

Publicado en

¿No les ha pasado que a veces tienen mucha hambre, mucha flojera, y CERO ganas de cocinar algo complicado?

¿SIEMPRE?

A mí también.

A veces, cuando eso pasa, en nuestro refrigerador no hay absolutamente NADA MÁS que un par de papas.

crudasY para esas precisas ocasiones he dado vida a esta receta.

Bueno, no. Primero, esto difícilmente es una receta (tiene sólo dos pasos, y uno de ellos involucra apretar un botón del microondas), y además está inspirado enormemente en la receta de home fries de la fabulosa Hilah Johnson (hilahcooking.com).

Es extra-sencillo. Involucra dos “cocciones”. La primera, cocer las papas hasta que estén listas, no muy blandas (o se van a deshacer y convertir en nada). Esto puedes hacerlo en una olla con agua, o puedes ser perezoso/a y hacerlo en el microondas!

Yo SIEMPRE lo hago en el microondas. Dependiendo de la potencia de tu microondas y del tamaño de las papas, esta parte puede tomar entre 4 a 8 minutos, aproximadamente.

Sólo tienes que lavar las papas muy bien (para no tener que pelarlas, y la cáscara como que hace todo más crujiente) y hacerles un par de agujeros con un tenedor o un cuchillo, para que el vapor pueda escapar.

Luego, con el microondas en potencia máxima, cocínalas unos 3 minutos, gíralas, y cocina en intervalos de dos minutos hasta que puedas enterrar un cuchillo fácilmente. Evita pasarte en la cocción y dejarlas muy blandas, porque se van a deshacer.

Ahora, córtalas en cubos más o menos grandes y calienta una sartén con aceite.

Fríelas. Cómelas. Échales ketchup. Fríe un huevo y ponlo encima. Sé feliz sin esfuerzo.

listas

Papas muy extracrujientes

Para dos personas

– 2 papas grandes o cuatro medianas/pequeñas

– Dos cucharadas de aceite vegetal

– Sal/pimienta

1) Lava y quita toda la suciedad de la cáscara de las papas. Haz un par de incisiones en cada una, con la punta de un cuchillo o un tenedor.

2) Ponlas en el microondas (puedes usar un plato o algo así, pero sinceramente yo sólo las pongo ahí dentro) por unos 4 minutos, voltéalas y vuelve a cocinarlas por 3 a 4 minutos más. Revisa cada cierto tiempo para asegurarte de que no se cocinen demasiado.

3) Córtalas en cubos. Calienta una sartén con una o dos cucharadas de aceite. Cuando el aceite se vea como muy líquido y esté muy caliente, añade las papas y fríelas por un minuto, muévelas, gíralas, y fríelas por unos dos minutos más, hasta que estén muy extracrujientes.

4) No te olvides de sazonarlas con sal y pimienta, y cómelas con un huevo frito y un poco de salsa picante, o como quieras.

¡Gracias por la visita!

Anuncios

tentación garbanzística – hummus

Publicado en

Si pruebas el hummus por primera vez, jamás de los jamases te imaginarías que está hecho de garbanzos. Así lo he comprobado a lo largo de los años. Desde que me crucé con la receta de esta gloriosa y cremosa pasta, he invitado a mis amigos y familiares a probarlo, y ninguno de ellos acertó en su redondo y amarillo ingrediente principal.

Y es que no relacionamos algo como LOS GARBANZOS, que solemos comer en sopas y guisos, con un dip tan utilizable en cócteles y fiestas.

En serio, es la revolución de las legumbres.

Hummus 1Y como si fuera poco, ¡es saludable! (no es que me importe), ¡es bajo en grasas! (no es que me importe), ¡tiene vitaminas y minerales! (no es que me importe) y es facilísimo y rapidísimo de hacer (sí que me importa).

Ahora, una advertencia. El hummus tradicional tradicional se hace con garbanzos secos que se remojan la noche anterior (o unas 7 horas) y luego son cocinados en agua salada por unos 30 minutos o más, hasta que se deshacen con sólo tocarlos. Luego, es procesado junto a cantidades considerables de aceite de oliva, y se le agrega, entre sus condimentos, la pasta tahina.

He aquí el primer cambio revolucionario de mi receta. NO USO PASTA TAHINA. De primera, la gente ni siquiera sabe lo que es, por lo que encontrarla en el supermercado es un martirio.

– Hola, tiene pasta tahina?

– ¿Qué?

– Tahina, también se llama tahine o…

-¿Qué?

– Es una pasta oriental, está hecha de sésamo y…

-¿Qué? No, aquí no tenemos eso.

Aún así, una vez encontrada, ¡es estratosféricamente cara! La última vez que me digné a buscarla en los anaqueles, costaba algo así como 6 mil pesos chilenos (unos 13 dólares) el envase! POR UNA PASTA DE SÉSAMO? No, gracias.

Ahora, el sabor como almendrado y tostado de la tahina en el hummus es demasiado necesario como para ignorarlo, así que les ofrezco tres convenientes alternativas:

a. Usar aceite de sésamo (exquisito, barato y encontrable en todas partes)

b. Usar semillas de sésamo y procesarlas junto con los garbanzos

c. No usar sésamo en absoluto

Si bien el sabor del sésamo es único y muy rico, he hecho hummus siguiendo la alternativa (c) un millar de veces, y es igualmente exquisito y adictivo.

Obstáculo sésamo: superado! Celebremos con una foto de mi gato, Tito.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El gato más lindo del mundo entero

Ahora, el tema de los garbanzos. Las primeras cinco o diez veces que hice hummus lo hice utilizando los garbanzos secos, remojándolos y viviendo todo ese proceso. ¿El problema? Bueno, hay varios problemas.

Por un lado, ensucias un bowl para remojar los granos, una olla para cocerlos, el colador, un cucharón y el bowl para procesarlos, Y ES DEMASIADO PARA LAVAR.

Pero lo más importante, para mí por lo menos, es el factor del tiempo. Se me tenía que antojar el hummus como 10 horas antes de poder tenerlo en mis manos. Y si son como yo, saben que cuando se nos antoja comida, ES AHORA O MUERTE.

La bella solución: garbanzos del supermercado. Pueden ser enlatados, pueden venir en una caja o un frasco. Las alternativas son muchas, y la única precaución necesaria es lavar bien los garbanzos de esa agua salada en la que vienen.

Así, paso al súper, compro la lata de garbanzos y en menos de 5 minutos ya lo tengo en un bowl, entre mis manos, mientras veo tele-basura.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAObstáculo garbanzos: solucionado!

Es delicioso sobre galletas de cóctel. Es simplemente divino sobre unos crostinis (o rodajas de baguette tostado en el horno) con aceite de oliva, orégano y ají o chile ahumado en polvo. Es igualmente rico untado en palitos de zanahoria o de apio.

Y, como no, es altamente editable. Si buscan por internet o en revistas de cocina, se van a encontrar con una infinidad de recetas de hummus, con queso, con verduras, con tomate, y miles de miles. Su sabor es suave, tostado y su textura es aterciopelada.

La receta puede acomodarse a tu gusto. Aquí intento mostrarte el sabor más neutro, así que si te gustó el sabor del sésamo, añade más aceite. Si quieres, más ajo, más sal, etc. Sólo te recomiendo ir de a poco con el limón y el comino, que ya se me ha pasado la mano con esos y es imposible volver atras!

Es el complemento perfecto para cualquier noche de ocio o tarde con amigos, y nadie va a creer que lo hiciste tú!

Hummus

Para un bowl mediano, unos 400 ml.

– 350 gramos de garbanzos enlatados o en caja (alrededor de una taza y media), “drenados” del agua salada.

– 1/4 de taza de aceite de oliva (o mitad oliva, mitad agua)

– 1 diente grande de ajo

– el jugo de 1 limón pequeño

– media cucharadita de comino molido

– 1 cucharada de aceite de sésamo o 2 cucharadas de semillas de sésamo tostadas.

– sal y pimienta a gusto

1) Pon todos los ingredientes en el frasco de un procesador de alimentos o licuadora. Yo lo hago en el jarrito de la licuadora de inmersión (o minipimer) y funciona perfecto.

2) Procesa, o licúa, hasta obtener una pasta homogénea, suave y espesa, como guacamole.

3) Prueba y rectifica la sazón. Ubícalo en un bowl y rocía un poco de aceite de oliva por encima. Decora con páprika, un poco de pimienta y una hoja de perejil.

4) Disfruta!

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

no necesitamos estufas – salsa para nachos

Publicado en

Santiago de Chile, principios de abril. La situación: el verano definitivamente abandonó nuestras vidas y el frío se apodera de manos, pies, asientos de la biblioteca y -especialmente- de este departamento-iglú.

Como de una semana para otra, dejé olvidados los pantalones cortos en el fondo de mi clóset, dejé de dormir en ropa interior y absolutamente destapado y dejé de despertar sofocado y rojo como si estuviera en el mismísimo núcleo del sol.

Como de una semana para otra, empecé a salir con chaquetas y abrigos y bufandas y pañuelos, empecé a tomar leche caliente en las mañanas, surgió en mí la necesidad imperante de ponerle la frazada extra a mi cama (la cual estaba exactamente en el lugar donde la dejé en septiembre pasado).

Acompañando a esto, apareció ESE sentimiento, ese de no querer despegarse de las sábanas, el que se soluciona con un pie de chocolate que ya les mostraré algún día cuando vuelva a hacerlo -que no será muy lejos de hoy-, o con mi infalible chocolate caliente que revive espíritus apagados.

¿En qué estábamos? Me puse a pensar en chocolate. AH SÍ.

Bueno, el frío se apoderó de todo.

¡Pero no de mi estómago!

Era jueves en la noche y hacía frío como que fuéramos un diciembre en Londres, pero mis antojos (no, no estoy embarazado) apuntaban a un mayo en México: Nachos con salsa.

tomatesajíY no quería una salsa enlatada, o una salsa embotellada, o una salsa deshidratada. Quería una salsa de verdad, y por sobre todas las cosas, quería hacerla yo.

Es que es divertido. No hay receta estricta ni métodos especiales, sólo pones todo lo que se te ocurra. La mejor forma de cocinar (y por cierto, de acercarse a la cocina).

Quería que tuviera tomates, porque NINGUNA SALSA QUE NO LOS TENGA PUEDE SER UNA SALSA PARA NACHOS. Quería que tuviera cilantro, porque no puede haber tomate sin cilantro. Quería que tuviera ají (chile, picante), porque si no va a ser picante, mejor me como los nachos con mayonesa.

Entonces partí a buscar mis vegetales, abrí la bolsa de nachos y empecé con esto.

A decir verdad, mi salsa es una mezcla entre el clásico tradicional chileno chancho en piedra (que se hace originalmente en un mortero) con una típica salsa mexicana, o más bien, como tex-mex.

Entonces la base de tomates tiene dos texturas. El tomate rallado o procesado que es como un puré, y el tomate en cubitos. Cubitos que hábilmente sacarás con la punta de los nachos a medida que comas.

El cilantro aporta mucho color, mucho sabor, mucha fragancia. Además TIENES que echarle un poco de jugo de limón o vinagre (yo lo he hecho de ambas formas) y sazonar correctamente, porque no hay nada más deprimente que una salsa para nachos que está mal condimentada.

Por supuesto, pueden agregar cebolla o cebollín, pueden agregar las verduras y hierbas que tengan. ¿Albahaca? ¿Semillas de mostaza? ¿Perejil? ¿Aceitunas? Adelante.

¿Y en cuanto al ají/chile? Mucho. O el más que puedas. Porque si lo haces bien, no vas a necesitar ni una manta ni un abrigo ni una estufa para sentir calor en este otoño que recién comienza.

salsa final

Salsa para nachos

Para alrededor de una taza y 1/4, suficiente para una noche de comer sin parar untando generosamente y -aunque no debería decirlo- suficiente para que sobre un poco de salsa que la mañana siguiente será comida junto a huevos revueltos – MARAVILLOSO.

2 tomates medianamente maduros, grandes.

2 dientes de ajo pequeños

un manojo de cilantro, hojas, tallos y todo.

3 ajíes medianos, sin semillas (aunque depende de qué tan picantes sean, qué tan picante quieras la salsa, etc).

Un chorrito de vinagre blanco, de arroz, o jugo fresco de limón.

Sal, pimienta y aceite de oliva.

1) Lava y seca un poco todos los ingredientes.

2) Por la parte gruesa del rallador, ralla un tomate entero. Quedará como un puré muy desintegrado.

3) Corta el otro tomate en cubitos pequeños y agrégalo.

4) Pon los dientes de ajo 10 segundos en el microondas o cúbrelos con agua caliente un minuto. Pícalos finamente y agrégalos. Corta los ajíes en cubitos o pedacitos pequeños, agrégalos.

5) Toma el cilantro y “enróllalo” sobre sí mismo. Pícalo finamente y agrégalo a la mezcla. Agrega un chorrito de vinagre o jugo de limón.

6) Sazona a gusto y mézclalo todo con un chorrito de aceite.

Disfruta y personaliza tu salsa como quieras. Gracias por tu visita!

Mejor que la caja – Macarrones con queso

Publicado en

Estoy absolutamente agotado y llevo apenas una semana de clases. Absolutamente agotado, digo, y absolutamente agotado estoy.

flour-spoon

Harina. El espíritu santo de la cocina.

Pero no son las clases, no. Es esta ciudad. Permanentemente sonando, permanentemente moviéndose y permanentemente iluminada. Luces, autos, ruidos, buses, gente, gente por todas partes dios santo.

Aunque es verdad que Santiago de Chile es una metrópolis interesante e infinitamente entretenida, hay días que simplemente hay que forzar a la mitad de la población a quedarse en sus casas. Hay días en que la gente no cabe en las calles, NO CABE!

Y -volviendo a mi momento de drama queen- les decía que estoy agotado. AGOTADO, pero de ninguna forma deprimido ni desanimado. Es sólo que a veces mi cuerpo me pide a gritos acostarme en mi cama, poner los grandes éxitos de Mariah Carey y refugiar mi espíritu en una taza de capuccino.

Ese es el momento que estoy viviendo (excepto por lo del capuccino, no tengo la energía vital mínima requerida para encender la cafetera).

butter-spoon

Mantequilla. Mi única adicción reconocida.

Bueno, todo esta declaración de agotamiento extremo sólo nos lleva a una cosa: cuando el cuerpo no responde y el espíritu está desvanecido, hay algo que nunca, nunca falla.

Bueno, hay dos cosas.

Primero, el chocolate. DIOS MÍO que no daría por tener una barra de chocolate aquí y ahora. Pero ya más adelante, otro día, hablaremos de eso.

Y segundo, nuestro protagonista de hoy: el queso.

Esto es gloria.

Esto es gloria.

Nada renueva a un ser humano como una abundante ración de queso. En la forma que sea y del tipo que sea. Croquetas, nachos, un sándwich, pizza, en cubitos, en frituras, mozarella, pecorino, parmesano, cheddar, gouda, gruyere, queso crema… Y la lista-gracias a la divina providencia-  es infinita.

Hoy? En forma de macarrones con queso. Suaves y perfectamente-cocinados macarrones bañados casi ilegalmente en una cremosa, deliciosa y facilísima salsa de queso.

h-a-m-b-r-e

h-a-m-b-r-e

Y las cosas sobre esta receta que son sencillamente geniales son muchas.

Primero, si todo sale bien y no tienes ningún inconveniente o accidente mortal en el proceso, tienes el plato de macarrones con queso, listo en la mesa, en menos de veinte minutos. Y no me refiero a este tipo de cocina tipo Cenas en 30 minutos con Jamie Oliver, sino que cocinando calmadamente y sin usar ningún tipo de procesador o batidora o loquesea.

Es bastante simple: cocinas la pasta, haces una salsa bechamel básica, la mezclas con queso, mezclas la pasta con la salsa, voilà.

Además, es inmensamente modificable en toda su esencia.

Puedes cambiar los macarrones por pastas alargadas (como tagliatelle, linguini o spaghetti) para una textura diferente. O puedes usar la salsa en una lasagna o con verduras al horno.

Puedes agregar cubitos de jamón, pedazos de tocino, cebolla y ajo, vegetales picados, condimentos por montón.

Puedes hacerlo -como hoy- en su versión más simple o puedes poner todo en una bandeja para horno, rociar con aceite de oliva y migas de pan y ponerlo bajo el grill para tener una corteza crujiente y exquisita.

Y -por supuesto- tienes el queso. Yo hoy usé un queso artesanal chileno, pero puedes usar el clásico Cheddar amarillo, puedes usar mozarella o parmesano para un giro italiano, o incluso ricotta y queso fresco para una versión más liviana (aunque si buscas comidas livianas, probablemente deberías omitir los macarrones con queso, o no?). Lo importante es que sea un queso que te guste, que se derrita fácilmente y que no tenga un sabor excesivamente fuerte.

plato general

¿qué llevaría a una isla desierta? ESTO

Y por último, es virtualmente imposible que esta receta les salga mal. A menos que DE VERDAD sean unos tarados, y yo sé que no.

(si lo son, POR FAVOR aléjense del fuego de la cocina, por el bien de la humanidad)

Vamos con la receta. Y por favor favor favorcito háganla sin miedo, inviten a todos sus amigos a comer y escuchen los “mmm” y “aahh”‘s que vienen con probar el primer bocado.

Macarrones con queso

Para dos personas

2 tazas de macaroni deshidratados

1 cucharada de mantequilla

1 cucharada colmada de harina

1 taza y media de leche entera

aproximadamente 200 gr del queso que elijas

sal, pimienta, nuez moscada y aceite de oliva

1) Ralla el queso y déjalo en un bowl.

2) Cocina la pasta en abundante agua salada. Apenas esté al dente, quítala del fuego y escurre el agua. Es importante que no quede muy blanda, porque al mezclarse con la salsa caliente se seguirá cocinando un poco.

Mientras se cocina la pasta…

3) En una olla mediana a fuego medio, derrite la mantequilla con un poco de aceite de oliva. Cuando esté líquida, agrega la harina y revuelve con una cuchara de palo o un batidor hasta mezclar por completo. Cocina esa mezcla (llamada roux) por uno o dos minutos, sin dejar de revolver, hasta que esté dorada y emane un olor como a nuez tostada.

4) Fuera del fuego, agrega alrededor de media taza de la leche. Devuelve la olla a la llama media alta y revuelve hasta que la leche se espese y el roux esté disuelto. Agrega el resto de la leche y revuelve constantemente a fuego medio hasta que hierva por un minuto o dos. Debería quedar una salsa espesa, cremosa y aterciopelada.

5) Sazona la salsa con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Apaga el fuego y agrega de inmediato el queso. Revuelve hasta que esté completamente derretido e incorporado.

6) Agrega los macarrones a tu salsa y revuelve hasta bañarlos por completo. Disfruta con un poco de ají (chile) ahumado, orégano y aceite de oliva, o en su cremosa y exquisita simpleza.

Gracias por pasar. Compartan el sitio a sus amigos y conocidos y desconocidos. Saludos y abrazos y hambre!

Dedicado a mi licuadora – Helado de plátano

Publicado en

HOLA A TODOS! Bienvenidos al blog de cocina y comida y antojos más desordenado de la web. La misión en Comer Como Rey es sólo una: mostrarte que con el mismo dinero/tiempo/energía que haces un arroz con huevo frito, puedes gozar de platos dignos de cualquier rey.

Sí, porque no es necesario tener ingredientes rebuscados, habilidades especiales ni extraños aparatos cocineriles. Un poco de ingenio y un poquititito de sentido común (vamos, el mínimo sentido común) son suficientes para disfrutar de un rato en la cocina y salir airosos.

choppedbananasY bueno, es un gran día. Por supuesto. Es sábado, el primero desde que entré de nuevo a la universidad, el día de mi primera receta para USTEDES MIS QUERIDOS LECTORES en este blog. Sin embargo, y VAYA que lo sé, las cosas siempre pueden salir un poco, digamos, fuera del plan.

Vamos por parte. Que me adelanto y no entienden nada.

Hoy les traigo una receta facilísima y muy rica. Es decir, es HELADO. ¿Hace falta mayor explicación?

Bueno, se trata del helado más fácil del mundo, Y DE VERDAD LO DIGO. ¿Conocen alguna receta de helado que sólo requiera un ingrediente? Sí, leyeron bien. UN INGREDIENTE?

Plátanos. Bananas. Fruta amarilla alargada tropical que comen los monos.

choppedbananas2Los pasos son pocos y simples: picas el plátano en rodajas, lo congelas, lo procesas. Lo comes. Lo preparas de nuevo. Lo comes de nuevo.

Hoy, le añadimos un poco de coco tostado, que siempre queda bien. Puedes agregar azúcar, miel, vainilla, chips de chocolate, nutella, mantequilla de maní, yoghurt, lo que sea que te diga ese heladero que todos llevamos dentro.

Volvamos a mi drama, ¿podemos?

Yo estaba absolutamente dispuesto a procesar los plátanos como ya lo había hecho tantas veces durante mi vida: con una licuadora de inmersión, que probablemente conocen como minipimer (mi utensilio favorito de la cocina, por lejos). La verdad es que todo resultó bien. Como debe ser, los plátanos abandonaron su forma congelada para convertirse -como en un acto de magia celestial- en el más sedoso y cremoso de los helados.

Y bueno, hasta ahí todo bien. Obviamente, la licuadora de inmersión NO ES la mejor alternativa para esta labor y estaba un poco, digamos, tibia. Y no la culpo, su pequeño motor diseñado para hacer batidos y mayonesas no fue fabricado para triturar plátanos congelados hasta la muerte. Pero yo seguí.

ice cream 1

Y murió. Apreté el botón mil veces, pero el motor dejó de moverse.

No funcionó más.

Y la verdad ese no era su destino. Yo pude haberme detenido antes. El helado estaba hecho. Los plátanos ya estaban cremosos y suaves. Y yo seguí. Seguí y seguí y licué y molí y seguí haciendo figuritas por encima, y seguí haciendo remolinos y seguí…

1-DSCN3725

Entonces el asunto es simple: para hacer este helado con una licuadora de inmersión (o minipimer), congela las rodajas de plátanos en una sola capa (que no queden unas por encima de otras) por unas dos o tres horas, para que estén congeladas, pero no duras como roca.

Si tienes un procesador (es lo ideal) o una licuadora de las grandes (con su jarro respectivo y todo), utiliza eso.

Y por supuesto, disfruta. Acá la receta:

Helado de plátano.

Ingredientes:

– un plátano grande (o dos pequeños) por persona

– media taza de coco rallado

1.- En una sartén muy caliente y absolutamente seca, tuesta el coco rallado por uno o dos minutos, moviendo constantemente hasta que se ponga dorado y emane el mejor aroma del mundo frutal.

2.- Corta los plátanos en rodajas medianamente delgadas. Congélalas en una sola capa por unas dos o tres horas.

3.- Procesa las rodajas con una licuadora de inmersión, una licuadora común o -idealmente- un procesador de alimentos hasta que se haya formado un helado cremoso y suave.

4.- Con una espátula (o una cuchara, da igual), mezcla el coco tostado con tu helado y déjalo en el freezer por 10 minutos para que se afirme de nuevo.

5.- Disfruta de la forma que quieras, con salsas, nueces, frutas. EL CIELO ES EL LÍMITE.

Muchas gracias por pasarse. Compartan este sitio por todas partes, por todas las redes sociales existentes y por favor, si hacen este helado, dejen un comentario.

Saludos y abrazos y todo eso.