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mejor de lo que piensas – macarrones primavera

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Cuando somos grandes (no grandes-gordos, sino grandes-adultos; aunque ambas pueden ir juntas) se supone que nos empiecen a gustar las verduras.

La leyenda de la historia humana cuenta que todas esas cosas verdes, extrañas y viscosas que NO QUEREMOS COMER cuando somos chicos (véase: acelga, zapallo italiano, espinaca, cilantro, brócoli, coliflor, berenjenas) van a empezar a verse atractivas en algún momento de nuestra vida. A los 15, o a los 20, o algo así. Digamos, siempre vimos a nuestros padres, tíos y abuelos comer verduras y comer más y yo siempre pensaba para mí mismo “¿será que cuando uno es adulto encuentra ricas otras cosas?”.

Y bueno, no, no es muy así. No es así en absoluto.

1-DSCN3901Nunca jamás encontramos que un brócoli hervido por casi una hora es apetitoso o atractivo. Jamás sentiremos deseos de comer un zapallo italiano (o calabacín, o zucchini) que se deshace apenas tocarlo con el tenedor y que parece como masticar un pedazo de nada.

A NADIE LE GUSTAN LAS VERDURAS cuando están mal cocinadas. Y con mal cocinadas me refiero, casi totalmente, a cocinadas de más.

Y es que por algún motivo que probablemente tiene que ver con los pesticidas y las bacterias y enfermedades, estamos convencidos de que es IMPERANTE hervir y cocinar las verduras hasta desintegrarlas. ¡GRAN ERROR!

Si bien es cierto -por lo menos para mí- que es difícil elegir una zanahoria por sobre un jugoso filete (lo siento, vegetarianos), las verduras no tienen por qué ser aburridas, insípidas o derechamente desagradables.

Si les digo que me comí dos platos de esta pasta con el mismo placer que me comería un spaghetti con salsa bolognesa, ME CREERÍAN? Deberían, porque es verdad.

1-DSCN3903Y si no les gusta el brócoli en ninguna de sus formas – ¡omítanlo! La belleza de esta receta es que es más una idea que una receta. Pueden usar cualquier verdura que les guste, que tengan a mano o que esté en estación.

(GRAN PARÉNTESIS: de verdad les digo, aprovechando esta receta que contiene verduras -una rareza- que vayan a sus mercados locales, a sus almacenes del barrio y a las ferias que se organicen en su ciudad y CONSIGAN AHÍ sus verduras. Hay demasiadas razones y motivos muy profundos para justificar esto, pero en resumen: conseguirán verduras más baratas, de mejor calidad, podrán elegir entre una infinita variedad, aprenderán mucho sobre qué elegir y dónde comprar y cómo conservar los ingredientes, y por último, estarán aportando significativamente a su economía local, y sus billetes y monedas llegarán a los bolsillos de los comerciantes de su sector Y NO al bolsillo de un señor de traje viviendo en Washington DC)

Obviamente, lo ideal es que ocupen verduras que se cocinen en poco tiempo. Personalmente, no usaría papas, zanahorias o zapallo (calabaza), porque lo que me gusta de esta receta es su rapidez, pero pueden hacerlo si quieren.

Dependiendo de las verduras que elijan, deben medir cuándo poner qué en la sartén: por ejemplo, los champiñones demoran unos 5 minutos en estar listos, pero el brócoli necesitará unos 10.

Sobre la pasta: yo creo que deben ser macarrones o algo por el estilo, alguna pasta pequeña cuya forma y tamaño se asemeje a las verduras. Si haces esto con spaghetti, sin duda quedará fantabuloso, pero me imagino que es un poco más difícil comerlo. Aunque quizás no.

De verdad de veritas que no necesita NADA de carne.

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Yo hago más o menos lo siguiente: Pongo a hervir el agua para los maccorrones. Corto las verduras en tamaños pequeños (lo que se conoce como bite-size, o tamaño de un bocado) y las aparto en una tabla grande o un bowl o un plato.

Enciendo la sartén (debe ser grande, no quieres que las verduras se sobrepongan en la cocción) a fuego medio alto (necesitamos temperatura fuerte, porque queremos que nuestros vegetales tomen un poco de color como caramelizado o tostado) y echo un chorrito de aceite (el que tengas, el que uses). Cuando está caliente, echo el brócoli y lo muevo un poco.

Uno o dos minutos después, enciendo la olla para la pasta, la lleno con agua y una generosa cantidad de sal y espero a que hierva de nuevo.

Agrego los macarrones a la olla y muevo para que no se peguen.

Vuelvo a mi brócoli, lo muevo un poco más y agrego el zapallo italiano (zucchini) cortado en daditos. Una vez que tomó un poco de color, sazono con una pizca de sal para que los vegetales suelten un poco de líquido.

Agrego el cebollín (o puerro, o cebolla de verdeo) y salteo todo unos 3 minutos. Cuando está casi listo, agrego los champiñones cortados en cuartos. Agrego un gran generoso abundante pedazo de mantequilla y revuelvo todo. La idea es que un poco del zapallo italiano se deshaga y forme como una “salsa”. Pero en su mayoría debe estar íntegro. MUY IMPORTANTE: agrega un diente grande de ajo, rallado, molido o picado finamente.

Cuando la pasta está al dente, tomo alrededor de 1/4 de taza (o un poco menos) del agua de la cocción y la agrego a la sartén. Tomo una o dos cucharadas de semillas de sésamo y las agrego junto con algunas hierbas aromáticas (como tomillo y orégano) y un chorrito de aceite de sésamo. Dejo que un poco del agua se evapore, cocinando uno o dos minutos más.

Y LISTO! Un poco de parmesano rallado es, a estas alturas, un derecho humano.

Obvio que hay días que sólo una jugosa hamburguesa con queso puede elevar nuestras almas, pero para el resto, este plato es una gratísima sorpresa. Los vegetales SÍ PUEDEN ser ricos.

Macarrones primavera

Para tres personas

– Dos o tres puñados grandes de macarrones deshidratados (una taza y media, aproximadamente)

– Un brócoli pequeño

– Un zapallo italiano (o zucchini) mediano.

– 7 u 8 champiñones blancos grandes.

– 2 cebollines (o cebollas de verdeo)

– 1 diente grande de ajo, rallado o picado finamente

– dos cucharadas de semillas de sésamo

– Sal, pimienta, aceite y condimentos.

1) Hierve alrededor de un litro de agua y agrégala a una olla grande. Agrega una pizca de sal y espera a que rompa un hervor.

2) Corta el brócoli en arbolitos, tomando el tallo con una mano y cortando con la otra. No importa que queden irregulares. Lávalos en un colador o bowl y reserva.

3) Corta el zapallo italiano en cuatro “rodajas” a lo largo, quedando con cuatro láminas gruesas. Córtalas en tiras y luego en cubos pequeños. Reserva.

4) Corta el cebollín en rodajas finas, incluyendo las hojas. Reserva.

5) Corta los champiñones en cuartos (o a la mitad si son pequeños) y reserva. Enciende una sartén con un poco de aceite a fuego medio-alto.

6) Agrega la pasta a la olla y el brócoli a la sartén. Saltea uno o dos minutos y agrega el zapallo italiano. Mueve rápidamente y déjalo uno o dos minutos para caramelizar suavemente.

7) Sazona ligeramente con sal y sigue salteando. Agrega el cebollín y mueve. Agrega, si quieres, un pedacito de mantequilla y los champiñones. Baja el fuego a medio.

8) Cuando la pasta esté al dente, toma un poco del agua de la cocción (no más de 1/4 de taza) y agrégalo a los vegetales. Sube el fuego y espera a que se evapore un poco el líquido. Mezcla con la pasta, agrega el sésamo, rectifica la sazón y sirve con un poco de parmesano por encima.

¡Gracias por la visita!

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sobreviviente – pasta con salsa de beurre noisette

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Es que les prometo prometo prometo que este es el último post que empieza con una historia dramática o insoportablemente llorona.

No sé muy bien que es lo que pasa con mi vida últimamente. Debe ser algún embrujo efectuado por mis vecinos del edificio que están aburridos de mis intensas sesiones de karaoke en horas inesperadas.

champignones-tablaPero ¿qué puedo decir? Uno nunca sabe a qué hora se va a sentir una estrella de broadway o un ídolo pop.

Bueno, el asunto esta vez es el siguiente.

Mi vida caminaba normal. Era media mañana, acababa de salir de la universidad, y yo estaba de-ter-mi-na-do a tomarme un espresso.

Y llegamos a la cafetería, y no tenían espressos. Ni americanos. Era una cafetería Y NO TENÍAN CAFÉ! (en honor a la verdad, era dunkin’ donuts… PERO AÚN ASÍ).

Miré a la vendedora con profunda decepción, y caminé hacia el siguiente negocio. En serio, puedo flaquear, puedo dudar, mis convicciones pueden volar en pedazos y qué se yo. Pero cuando quiero un café, QUIERO UN CAFÉ.

Ahora sí era una cafetería, así que simplemente ordené: “quiero un espresso doble, por favor”

DEBERÍA HABER SIDO UN ESPRESSO SIMPLE, pero yo tenté al destino.

“Por supuesto!” respondió la vendedora. Y comenzó a preparar mi café.

Y AHÍ EMPEZÓ TODO.

Si ustedes toman café habitualmente, sabrán que un espresso (o express) son ¿30 ml de café? más o menos. Un espresso doble, por lo tanto, son no más de 60 ml. Un cuarto de taza.

La barista me dió un vaso grande de café. UN VASO GRANDE.

Y me lo tomé todo. Y media hora después empecé a sentirme agitado. Y un par de horas después empecé a sentirme REALMENTE MAL. Tanto, que tuve que correr a mi casa antes de MORIR.

butter-melting

Bueno, seguramente no de MORIR, pero casi, queridos lectores, CASI morir.

Mi corazón palpitaba trescientas veces su capacidad, tenía frío y calor al mismo tiempo, tenía sueño y estaba agitado al mismo tiempo. Si eso no es lo peor que me ha pasado en la vida, EN LA VIDA!, no sé que será.

Sí, desde acá, atrás en el tiempo y lejos en el espacio, puedo escuchar sus pesados comentarios de “pues para qué te tomaste todo el vaso”. Pero es que ustedes no entienden. Cuando se trata de café, yo no sé cuando parar.

Ahora sé cuando.

Nunca tomen un espresso cuádruple a menos que quieran abandonar el mundo de los vivos.

EN SERIO.

Bueno, sobreviví. Moraleja aprendida. Moraleja compartida. Vamos con la receta de hoy.

noisette-champiñonesCuando pensaba en cómo llamar esta receta, de verdad quería no incluir “beurre noisette” en el título, porque a quién le importan los nombres franceses para la comida. A MÍ NO.

Pero es que no sabía cómo más llamarla. ¿Mantequilla café? Ew. ¿Mantequilla marrón? YUCK. ¿Mantequilla dorada? Mmm, tal vez, pero no me convenció.

Beurre noisette fue mi elección. Significa “mantequilla avellana”. Y antes que me juzguen por hacer cosas tan complicadas y raras, déjenme confesarles que la beurre noisette no es más que mantequilla cocinada unos dos o tres minutos. Exacto. Nada más, así de simple, tal cual.

Es exquisita. Y aquí es la base para una salsa “blanca” que es más bien beige o algo así. Es fácil, es rápido, es barato, es hipercalórico, es de-li-cio-so. Y, francemente, si ya no perdimos nuestros kilos de más para el verano ¿para qué preocuparse por perderlos para el otoño?

La estación de las chaquetas y bufandas que cubren nuestras panzas es la excusa PERFECTA para deleitarse con un plato de pasta, y con ESTE plato de pasta.

pasta-noisetteTiene champiñones, un favorito de todos. Tiene mantequilla, una favorita mundial. ¿Qué puede salir mal?

Sólo una cosa: que una vez que lo pruebes, no vas a parar de comerlo.

Haz suficiente para todos!

Pasta con salsa de beurre noisette

Para un glotón descontrolado (ejem) o dos personas normales.

– alrededor de 170 gr de pasta deshidratada (que es un poco más de un tercio de un paquete común)

– tres cucharadas de mantequilla

– una cucharada de harina común

– una taza de leche entera, fría o a t° ambiente

– alrededor de 7 champiñones cremini (los típicos blancos) o unos 5 portobello (unos más grandes y oscuros)

– aceite de oliva, sal y pimienta.

1) Hierve alrededor de un litro o un litro y medio de agua en una olla grande (o en un hervidor eléctrico) y agrega una abundante pizca de sal. Cuando el agua rompa hervor, agrega la pasta.

2) A una sartén u olla mediana a fuego medio, agrega la mantequilla con un chorrito de aceite de oliva. Espera a que se derrita, espume un poco y comience a dorarse. En unos dos minutos, ya debería tener un color marrón y desprender un aroma como a avellana tostada. Apaga el fuego apenas llegues a ese punto.

3) Agrega la harina y revuelve con un batidor o cucharón de madera hasta disolver (hará un poco de espuma). Devuelve la sartén al fuego medio y revuelve constantemente uno o dos minutos.

4) Agrega la mitad de la leche y mezcla para disolver. Una vez que esté incorporado y espeso, agrega el resto y mezcla sin parar. Deberías obtener una salsa dorada y lisa.

5) Agrega los champiñones cortados en rodajas a tu salsa. Cocínalos unos dos  a tres minutos y sazona a gusto.

6) Cuela la pasta (que ya debería estar cocida) y agrégala a tu olla con la salsa. Mezcla todo y COME, espolvoreado con un poco más de aceite, parmesano rallado o en su exquisita y elegante simpleza.

Disfruta y gracias por la visita!