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La navidad está aquÍ! – Galletas de navidad de Nigella

#extravaganzanavideña día 1: galletas de chocolate muy festivas

Cuando se acerca mi día favorito del año y estamos a la mitad de mi época favorita del año, siento que el tiempo se resbala por mis dedos. ¡Ayer era octubre y hoy ya estamos a veinte días de terminar el año! ¿De qué se trata esta locura?

Enfrentados a esta crítica situación, no queda más que entrar en modo crítico y cocinar como si nuestra vida dependiera de ello. En el día #1 de esta maratón de mantequilla, azúcar y canela, les presento una creación inspirada (o copiada) en mi máxima ídola, Nigella Lawson: Galletas de chocolate navideñas.

Todo comenzó cuando, a mitad de la madrugada, mi cuerpo clamaba por un poco de chocolate y ¡BUM! Galletas untadas con Nutella fueron la solución. Más tarde, una fugaz visita a Youtube y una larga navegación por la web me llevó directo a una de las creaciones navideñas de la señorita Lawson, estas muy brillantes, muy coloridas, muy fáciles galletas de navidad.

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¿Eran señales obvias de que tenía que hornear algo con chocolate? Probablemente no, pero por el amor de la navidad y por nuestro bienestar, creamos que sí, corramos a la cocina y batamos un poco de mantequilla.

Créanme. Por el amor de la navidad, créanme que vale la pena encender el horno con 30ºC afuera e inténtenlas.

Galletas navideñas de chocolate

Receta original de Nigella Lawson

Galletas:

250 gr (un pan grande) de mantequilla a temperatura ambiente

3/4 de taza de azùcar

1/3 de taza de cacao en polvo, sin azúcar (cacao amargo)

2 tazas de harina sin polvos de hornear

1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio

1 cucharadita de polvos de hornear

Glaseado:

2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar

1 taza y media de azúcar pulverizado (azúcar flor, de repostería, etc.)

1 cucharadita de extracto de vainilla

1/4 de taza de agua hirviendo

A cocinar!

Precalienta el horno a 170ºC, temperatura media.

1) Bate la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremoso y liviano. Añade el cacao cernido a la mezcla. Incorpora con cuidado (para no quedar cubierto/a de chocolate) (no que sea una mala idea…) hasta que sea homogéneo.

2) En un bowl aparte, mezcla la harina, el bicarbonato y los polvos de hornear. Añade esto a la mezcla de la mantequilla hasta formar una masa suave y un poco pegajosa.

3) Forma bolitas de aproximadamente 1/4 de taza (como un limón de pica o una nuez o una pelota de golf?) y presiónalas suavemente sobre una bandeja de horno para formar discos gruesos. No las aplanes por completo, sólo un poco.

4) Hornea por 13-16 minutos, hasta que estén como “quebradas” por encima. Estarán MUY blandas, pero déjalas enfriar unos 15-20 minutos y quedarán perfectas.

5) Prepara el glaseado poniendo todos los ingredientes en una ollita pequeña, revolviendo constantemente sobre fuego bajo hasta que esté totalmente liso y disuelto. Déjalo enfriar unos 10 minutos antes de glasear las galletas con una cuchara o como quieras. Decora con chispitas navideñas (YAY!) y come!

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las apariencias engañan – batido marciano

Si alguno de ustedes, queridos lectores, recuerdan el post en el que les mencionaba sobre mi nuevo estilo de vida “””saludable””” recordarán también que mencioné la importancia de comer frutas y verduras.

Y si ustedes, queridos lectores, son como yo, no son fanáticos de las ensaladas ni de desayunar una manzana en lugar de unas irresistibles tostadas.

Y para ustedes, queridos lectores, es esta receta.

IMG_1457-001Porque, de verdad, me cuesta mucho incluir SIETE PORCIONES de frutas y verduras al día – ¿a quién no? ya estamos muy acostumbrados al pan, a las pizzas, a las hamburguesas y al queso como para reemplazar alguno de aquellos por una berenjena. Y no sé ustedes, pero yo no tengo intención alguna en cambiar eso.

Y ahí es cuando mi súper-extra-verde batido de desayuno les salvará la vida. Punto uno: es verde. ¿A quién no le gustaría tomarse algo marcianamente verde y creer que es la sangre de un alienígena o algo así?. Punto dos: tiene dos porciones completas de fruta, una de verdura, una porción de lácteos y un montón de vitaminas y energía. Yo tampoco me reconozco hablando en esta jerga nutricionizada, pero de vez en cuando no está mal darle a nuestro cuerpo un poco de cariño…

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… y así tenemos excusas para comer chatarras y acostarnos en el sofá el resto del día.

Y como siempre, pueden cambiar los ingredientes por aquí y por allá. En particular, esta receta incluye un plátano (banana), una naranja, una taza de espinaca fresca y una taza de yogurt. Según mi experiencia de licuados (que ha incluido varios fracasos repugnantes), el plátano es irreemplazable, le da dulzura sin aportar azúcar refinada, y le otorga esa textura como cremosa y espesa y rica. La espinaca es más que nada para camuflar algo de verduras, y puedes reemplazarlo por acelga o berros (o cualquier hoja verde), y TE LO PROMETO PROMETOSÍSIMO que no se siente NADA del sabor. Si no nunca lo tomaría.

La naranja hace que sea un licuado fresco y obviamente lo carga de vitamina C. Puedes usar otra fruta. Si usas berries, el color será como marrón oscuro, pero queda exquisito.

Por último, el yogurt. Yo uso el que en Chile se conoce como yogurt de pajaritos y cuyo nombre oficial (oficial según google y wikipedia) es Kéfir. Es como una leche espesa, un poco ácida y de textura cremosa, como un yogurth ligero. Puedes usar leches cultivadas de todo tipo, yogurth griego (para tener extra proteínas), leche, leches vegetales (de coco sería fantabuloso), jugos de frutas o incluso té verde frío.

Procura usar plátanos maduros, que estén un poco oscuros, son más dulces.

Según mi conocimiento nutricional y médico (advertencia: es nulo), esto necesitaría algo más para ser un desayuno completo y mantenerte activo durante toda la mañana, así que si quieres puedes agregarle un puñado de avena o acompañarlo con cereales.

Inténtenlo. Créanme.

Batido Marciano de plátano, naranja y espinaca

Para un vaso grande de unos 400 ml

– 1 taza (unos 250 ml) de yogurth o leche

– 1 plátano/banana grande o dos pequeños

– 1 naranja mediana

– 1 taza de espinaca fresca, lavada (incluye los tallos!)

– 1 cucharadita de azúcar o miel (aunque depende de la leche o yogurth que uses y de la dulzura natural de la fruta).

1) Agrega todos los ingredientes en el vaso de la licuadora o en un recipiente de licuadora de inmersión (o minipimer).

2) Licúa hasta que no queden grumos ni pedazos enteros de nada.

3) Prueba, y agrega el azúcar de ser necesario.

4) Acompaña con un poco de granola, o disfruta en un vaso.

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A toda la comunidad glotona de Comer Como Rey:

Es cierto que llevo mil años sin actualizar nada. Y no es que no tenga recetas escritas (hay un eterno archivo…) o que no tenga ganas de hacerlo o que haya dejado de comer como un rey (¡válgame!), sino que he tenido problemas con las fotos.

Todo esto tiene una razón muy especial (me robaron mi cámara y estoy en una lucha incesante por recuperarla) que ya discutiremos en algún momento. Y obviamente, hay una solución.

Para poder compartir tips, recetas rápidas, ideas culinarias y otras cosas deliciosas y divertidas y encantadoras, ahora Comer Como Rey tiene facebook!

https://www.facebook.com/comercomorey

Si quieren estar al tanto de todo lo que pase por aquí Y ADEMÁS tener recetas de 10 minutos, tips sobre cómo y dónde comprar y cosas por el estilo, apreten la manito! Pongan me gusta! Y que todos sus conocidos y amados amigos hagan lo mismo.

Nos vemos por allá! Y prontísimo nos volvemos a encontrar acá con una receta que revolucionará sus desayunos.

Saludos 🙂

de zanahorias y mi nueva vida – pechuga de pollo de domingo

Publicado en

Me parece un poco absurdo escribir esto después de un extenso post sobre los rollos de canela y mi indescifrable amor por hacerlos y comerlos, pero tengo que contárselos: he decidido darle un break a mi organismo y empezar una especie de “régimen saludable consciente de que mi vida no durará mucho si sigo comiendo y viviendo así”.

Todo comenzó cuando leí un interesantísimo estudio de la Universidad College of London que describía que el consumo de 7 porciones de frutas y verduras al día tenían efectos in-cre-í-bles en el cuerpo humano, reduciendo las posibilidades de morir de prácticamente cualquier cosa.

¿Se imaginan mi reacción?

“PERO SI LAS ÚNICAS FRUTAS QUE COMO EN EL DÍA SON LAS QUE VIENEN DENTRO DE UNA TARTA UNTADAS EN CREMA O CHOCOLATE O AZÚCAR O CARAMELO!”

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Entonces lo decidí. Tenía que detenerme. Alguien tenía que parar: o las galletas de meterse en mi boca, o mi mano de llevarlas ahí. Alguien paraba o terminaba con algún coma de azúcar o cosa terrible por el estilo.

Y ¿saben la verdad? no es TAN TAN TAN terrible.

Seguro, hay momentos en los que sólo quiero atragantarme con un muffin gigante de chocolate y tengo que contentarme con una saludable manzana, pero el gran descubrimiento es que no todo tiene que ser desabrido, aburrido y atroz. Algo de lo que ya les contaré más adelante.

(AVISO: bajo ningún punto este post determina que dejaré de comer dulces y pasteles por montón, o que este humilde blog se transformará en un insoportable recetario hipocalórico lechuguístico. Sólo necesito vivir así por un tiempo para equilibrar mi sistema y no morir antes de cumplir los 22)

(AVISO 2: sé que suena como que fuera un experto en vida saludable y que tuviera todas las respuestas a los problemas más comunes y que ya estuviera absolutamente comprometido en esta nueva aventura, pero la triste verdad es que SÓLO LLEVO DOS DÍAS)

He intentado milkshakes y jugos y batidos, ensaladas de varios tipos y distintos regímenes de ejercicio (asumiendo que correr 5 minutos hasta quedar moribundo en el piso sí es “ejercicio”) y lo único que les puedo decir es que NO HAY NINGUNA RECETA MÁGICA para convertirse en una persona un poco más saludable. Sólo hagan lo que los haga sentir bien, coman lo que los haga sentir mejor. No se trata de vivir de zanahorias y té de jengibre, sólo de darle a nuestros queridos cuerpos un pequeño respiro en esta vida terrible que los hacemos pasar.

Una forma de hacerlo: LOS BATIDOS! Como lo sabrán mis seguidores de twitter, mi primer día de vida nueva comenzó con un asqueroso smoothie/licuado de pepino, manzana y yogur. NUNCA LO HAGAN. Pero sí intenten varios otros que pueden encontrar en internet o crear ustedes mismos. Los jugos y batidos son formas rápidas, ricas y fáciles de darles a sus cuerpos dos, tres o cuatro porciones de vegetales ANTES DE SIQUIERA empezar el día.

Ya, en algún post futuro, les mostraré como resultan mis experimentos.

Ahora, a lo que vinimos: el pollo.

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Aunque no es una bomba de nutrientes, sí es bastante más saludable que otras recetas que les he mostrado por acá. Es bajo en grasas y altísimo en sabor.

¿Pollo de domingo? Pues si, porque aunque se prepara en menos de 20 minutos y con un manojo de ingredientes, sí es el tipo de comida de domingos: rico, cremoso, jugoso, y con mucho sabor. Ese día, lo acompañamos de un puré de papas tradicional y unos repollos/coles de brusela asados.

Es muy sencillo.

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Comienzas cortando una cebolla en cubitos no tan pequeños y un poco irregulares. No interesa. La salteas unos 5 minutos en un poquito de aceite de oliva hasta que se suavice. Agregas, encima de la cebolla, dos pechugas de pollo sin piel y sin hueso. Sazonas con sal y pimienta y agregas un poco de leche. Cocinas por un lado unos 10 minutos y giras, sazonando por el otro lado y agregando un poco más de leche.

Sólo tienes que seguirlo volteando en la sartén y agregando más liquido de ser necesario (puede ser leche, caldo o incluso agua – quieres que quede jugoso y tierno, así que mantén un poco de líquido siempre en la base) hasta que esté cocido completamente. Agregas un poco de orégano, albahaca y hierbas a tu elección Y LISTO!

Cena para sorprender a cualquiera.

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Pechuga de pollo de domingo

Para dos personas

Ingredientes:

– Dos pechugas de pollo sin hueso y sin piel.

– Una cebolla grande y un diente de ajo

– 3/4 de taza de leche (puede ser mitad leche y mitad caldo)

– Hierbas secas a elección (yo usé orégano, albahaca y perejil)

– Sal, pimienta y aceite de oliva.

1) Corta la cebolla en cubos.

2) Calienta una sartén grande a fuego medio-alto con una cucharada de aceite de oliva.

3) Agrega la cebolla. Échale una pizca de sal (sólo para soltar el líquido) y cocina por unos 6-7 minutos, revolviendo periódicamente.

4) Baja el fuego a medio. Agrega el ajo rallado o picado finamente. Mezcla para incorporar. Cocina por unos 3 minutos más, revolviendo constantemente para evitar que se queme o se fría en exceso.

5) Haz un espacio al medio de la cebolla y agrega las dos pechugas de pollo. Sazona por encima con sal y pimienta y agrega la mitad de la leche. Si puedes, tapa la sartén (esto evitará que se pierda líquido innecesariamente) y cocina por unos 8-10 minutos. Asegúrate de levantar el pollo y asegurarte que no esté seco por abajo.

6) Voltea las pechugas y agrega el resto de la leche (o más o menos de ser necesario). Sazona el pollo por ese lado y cocina por 10 minutos más, o hasta que esté tierno, cocido completamente pero NO SECO.

7) Agrega las hierbas y mezcla. Sirve con puré de papas y vegetales, arroz, o con pan francés o con lo que te dé la gana.

Gracias como siempre por pasarse. Compartan el sitio, síganme en redes sociales y marquen este blog en favoritos!

Nos leemos (si es que logro sobrevivir a mis próximos 5 minutos de trote).

hibernando – rollos de canela

Publicado en

Yo sé que soy la reencarnación de un oso, o una ardilla. ¿O acaso todos comen y duermen tanto como yo apenas empieza el frío?

Es increíble! Basta que sienta las primeras brisas del año para que un extraño espíritu se apodere de mí. No estoy intentando decir que durante el verano coma menos (cielo santo, eso sería mentir descaradamente), sino que el invierno me da ese pensamiento de “bah, siempre con el frío se necesitan más calorías”. Es como una autorización a la glotonería justificada.

Mantequilla <3

Mantequilla ❤

Para serles muy sincero, lucho contra ese instinto de vez en cuando. En el verano, por ejemplo. Pero en JULIO? El mes de mi cumpleaños? El mes de las vacaciones de invierno? El mes en el que POR FIN puedo descansar después de un semestre de estudiar y dormir poco? NO, oh Dios NO! Me he ganado el derecho a comer hasta no poder moverme.

Y ustedes también.

Es ahí donde empieza la búsqueda. ¿Qué comer para premiarse después de un nuevo semestre de vida? (ya sea que estudien o trabajen o se queden en casa, sobrevivir un semestre en este mundo cruel es merecedor de un premio!)

¿Pan? ¿Grasas? ¿Azúcar?

¿Y si mezclamos los tres?

BOOM!

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos rollos de canela son una especie de pan dulce con base de levadura, enrollado, relleno con una mezcla de mantequilla, azúcar morena y canela y cortado en gruesas tajadas. Los rollos se hornean todos juntos y luego -apenas salen del horno- se bañan con un glaseado hecho de queso crema (tipo Philadelphia), leche, vainilla y azúcar. Este glaseado entra por todos los muchos pequeños espacios, humedeciendo y suavizando los rollos por encima y desde adentro.

(yo también estoy salivando de sólo escribir este post)

Los rollos de canela son inmensamente populares en todo el mundo. Según tengo entendido, surgieron en Europa en algún (glorioso) momento de la historia, y desde ahí zarparon por todo el mundo, llenándolo de azúcar, mantequilla y sonrisas.

Probablemente ya los conocen (por lo menos en Chile, ya pueden encontrarse hace tiempo en la mayoría de los supermercados y cafeterías). Si no, TIENEN QUE HACERLOS. En serio, en serio, en serio. Por favor.

El tema con los rollos de canela (y muchas masas en general) es que hay una especie de miedo infundado hacia el trabajo con levadura. La temperatura del agua, el leudado, el amasado, el tipo de levadura… Son conceptos vacíos! NO DA MIEDO! Créanme, si yo puedo hacer masas con levadura, cualquiera -incluso sus hijos o hermanos pequeños- puede.

La receta de los rollos es una leve adaptación de la receta de la bellísima Laura Vitale (http://laurainthekitchen.com), una de mis cocineras favoritas de youtube. Adapté la receta agregando un poco de licor de naranja al glaseado (el ron queda fabuloso también) y variando las proporciones levemente.

Hay tan sólo algunos pequeños tips/aclaraciones importantes.

1) Midan la harina echándola por cucharadas en la taza, hasta llenarla. No la “compacten” dentro de la taza para hacer caber más.

2) La mantequilla que se compra en el supermercado viene “medida” por gramos. No creas que necesitas una pesa para saber las cantidades!

3) La receta, desde cero, toma alrededor de 3 horas y media (tres de esas horas son de esperar sin hacer nada, así que no es tan terrible), así que planifica con anticipación

4) Todos los ingredientes deben estar a t° ambiente, especialmente la mantequilla para el relleno y el queso crema para el glaseado. Deben estar suaves.

5) Puedes variar todos los ingredientes del relleno y el glaseado, pero la masa es tan infalible y fácil para trabajar que no te recomendaría alterar las proporciones de harina, líquido y grasa. Puedes omitir la vainilla (cambiarla por otro saborizante) o alterar el azúcar (aunque necesitarás al menos dos cucharadas para activar y alimentar la levadura).

6) Puedes hacer un glaseado simple, sólo con azúcar pulverizado y leche (o agua), o incluso comerlos sin glasear. El de queso crema es el tradicional, y es exquisito con los rollos, pero no es ESTRICTAMENTE necesario.

7) No precalientes el horno! Para facilitarte la vida, decidí encender el horno un poco después de meter los rollos, para darles un poco de tiempo para leudar por segunda vez.

8) La receta se ve larga y trabajosa, pero es sólo porque estoy explicando todo muy detalladamente. En realidad, la masa demora unos 5 a 10 minutos, y el relleno y cortado unos 10 minutos más. La mayoría es tiempo de horneado y leudado.

He hecho esta misma receta más de 5 veces, y TODAS Y CADA UNA de ellas me han dicho que quedan fantabulosos. Créanme, atrévanse, inviten amigos o familia y presuman de su profunda sabiduría culinaria.

ROLLOS DE CANELA.
(Adaptados de los Cinnamon Rolls de Laura Vitale)

Para la masa.

3/4 de taza de leche

1/4 de taza de agua

1/4 de taza de mantequilla derretida

1/4 de taza de azúcar común

1 cucharadita de extracto o esencia de vainilla

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1 huevo

2 cucharaditas y media de levadura instantánea granulada (o 20 gr de levadura fresca, alrededor de medio cubito)

___

4 tazas de harina común

1/2 cucharadita de sal

Para el relleno.

100 gr de mantequilla sin sal, a t° ambiente

3/4 de taza de azúcar morena

2 a 3 cucharadas de canela en polvo

Para el glaseado.

80 gr (alrededor de media taza) de queso crema, tipo philadelphia a t° ambiente.

1 taza y media de azúcar pulverizado (azúcar flor, impalpable, icing sugar…)

2 cucharaditas de triple sec o cointreau (o cualquier licor: ron, whisky…)

2 cucharaditas de leche

El jugo de una naranja mediana

Manos a la obra!

1) Mezcla la leche, el agua, la mantequilla, el azúcar y la vainilla en un bowl o tazón. Caliéntalo en el microondas (o en una ollita a fuego medio) hasta que esté tibio y agradable al tacto. No debe quemarte.

2) Una vez lograda la temperatura. Retira el bowl del microondas (o la ollita del fuego) y mezcla todo. Agrega el huevo y bate. Agrega la levadura y mezcla hasta disolver. Espera unos 2 minutos para que la levadura se active lo más posible.

3) En un bowl grande, añade la harina y la sal, mezcla bien y haz un “volcán”. Agrega la mezcla líquida al medio y comienza a incorporar de a poco, hasta lograr una masa suave. Yo nunca he tenido que hacerlo, pero de ser necesario, agrega un poco de harina si está muy pegajosa.

4) Pasa la masa a una mesa (parece un trabalenguas) limpia. Amasa uno o dos minutos, sólo hasta que tengas una masa elástica y suave.

5) Limpia el bowl (el mismo que usaste anteriormente) y acéitalo ligeramente, pasando una servilleta untada en aceite por todo el borde. Pon la masa ahí y cúbrela con un paño o papel film. Déjala leudar en un lugar cálido por una hora y media aproximadamente, hasta que se infle y doble su volumen.

6) Una vez terminado el primer leudado, saca la masa del bowl y pégale varias veces (adiós estrés!) para sacar las burbujas de su interior. En una mesa limpia y espolvoreada con un poco de harina, estira la masa a un rectángulo aproximado de 30 x 50 cm. (por favor, damas y caballeros, no tiene por qué ser un rectángulo perfecto ni tener esas medidas exactas).

OLYMPUS DIGITAL CAMERA7) Con una espátula (un secreto entre tú y yo: yo lo hago con las manos…) esparce la mantequilla por toda la masa, dejando un pequeño espacio vacío en la base para poder enrollar después. Espolvorea por encima el azúcar y la canela.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA8) Enrolla el rectángulo de masa. Comienza por el lado superior, enrollando hacia abajo firmemente hasta conseguir un “tronco” de masa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA9) Corta las dos puntas y déjalas a un lado. Corta el rollo por la mitad. Luego cada mitad por la mitad. Luego cada mitad por la mitad. Luego cada mitad por la mitad. Suena esquizofrénico, pero no lo es tanto. Te resultarán 16 piezas perfectas!

OLYMPUS DIGITAL CAMERA10) Enmantequilla (como si no hubiera suficiente…) una lata de horno y sitúalos uno al lado del otro. Hornea las puntas y todos los sobrantes también!

OLYMPUS DIGITAL CAMERA11) Mételos al horno y espera unos 30 minutos para dejarlos relajarse y leudar un poco más. Enciende el horno a t° media alta. Deberían tomar unos 30-40 minutos desde que prendes la llama.

12) Mientras se hornean, prepara el glaseado. Mezcla todos los ingredientes con una espátula, tenedor, batidor de globo o batidora eléctrica. Pruébalo y ajusta los sabores si es necesario.

13) Apenas estén listos, sácalos del horno, déjalos enfriar unos 2 minutos y BÁÑALOS pecaminosamente con el glaseado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA14) Se supone que los dejes enfriar una hora antes de comerlos pero… ¿No les parece un atentado contra la humanidad?

Son deliciosos. Exquisitos. Demasiado para escribirlo. Y nada, nada de nada, se compara a hacerlos en casa. Sabrán todo lo que hay ahí, disfrutarán el proceso y MÁS IMPORTANTE AÚN: podrán presumir todo lo que quieran y se van a convertir en personas muy queridas.

Esta ha sido una de las recetas que más me han pedido, y aquí la tienen. Si los hacen, sáquenles una foto!, etiquétenme en instagram o twitter! compártanla con el mundo y díganles que vengan a pasarse un rato al mejor blog de comida de la historia de las calorías.

Feliz hibernación!

regalo de disculpas – tarta de mousse de chocolate

Publicado en

Ha pasado de-ma-sia-do tiempo desde la última vez que escribí aquí. Demasiado, digo, porque toda la idea de empezar este blog era subir entradas constantemente, aunque fuera una vez a la semana, aunque fuera una vez al mes, aunque fuera UNA VEZ AL AÑO. Sólo creí tener la madurez bloguerística suficiente para comprometerme con esta humilde plataforma. PERO NO.

Y no ha sido mi culpa!

SE LOS JURO.

rebanada en tartaEmpezaba algún plato y me ponía a tomar fotos. Iba a la mitad de la receta y…

a) La cámara se apagaba (no voy a decir que tomo las mejores fotos del mundo, ni siquiera fotos decentes, pero SON IMPORTANTES! cierto?)

b) Algo se quemaba (siempre me pasa, pero últimamente me estaba pasando más de lo normal; y aunque no lo crean, RESPETO a mis lectores demasiado como para subir una foto de algún desastre cocineril).

c) Me pasaba cocinando el plato entero y me acordaba de que no tomé ninguna foto hasta que ya estaba servido.

d) Preparaba el plato y me lo comía antes de sacar una foto del plato terminado.

Pero eso no es todo. Por algún motivo, todo este semestre me volvió loco en cada posible sentido de la vida humana.

Como si fuera poco, entré en un nuevo mundo culinario de la comida picante, y enloquecí comprando ajíes y chiles y salsas picantes (jalapeños, chipotle, habanero, sriracha, wasabi, chile ancho… Hay más fanáticos por ahí?) lo que resultó en varios platos demasiado experimentales como para compartirlos en este sitio que tiene la INTENCIÓN de ayudarles en su desafío diario por comer rico y normal.

Y también estaba la universidad. Ay, Dios mío! Que los trabajos, que los informes, que la próxima entrega del taller de fotografía, el paper que nunca leí, el libro que no me conseguí, la entrevista que se atrasó o se adelantó, el artículo que no corregí… Total que terminé comiendo atún enlatado o pan con queso muchos más días de los que tenía planificados.

Es más, si me siguen en Instagram, sabrán que prometí subir esta receta hace, por lo menos, un mes y un poco más…

slicedY como sé que nadie puede resistirse a las tartas o al chocolate, es mi forma de pedirles perdón por este enorme vacío de recetas. Me perdonan, cierto? (vaya forma de disculparse, ofreciendo fotos no comestibles y una receta escrita en la pantalla…).

Es exquisita, muy suave, no tan dulce, muy liviana y ligera PERO satisfactoriamente chocolatosa y lasciva y pecaminosa.

Y como muchas otras cosas, ¡es el resultado de un error! El “mousse” de chocolate no es más que una mezcla de crema y chocolate que nunca se espesó, por lo que decidí batirla hasta que quedara firme y espumosa et voilà!

Es básicamente una ganache ligera: una mezcla de crema de leche y chocolate, con una proporción superior de crema para hacerla muy ligera y “batible”, mezclada con unas pocas nueces picadas y vertida sobre una masa de tarta muy crujiente y delicada. Es una delicia.

closeup tLo ven? LO VEN? La masa es casi como una masa de hoja, literalmente SE DERRITE en la boca apenas llega ahí. El relleno es como un helado de chocolate, el mejor de tu vida. Se corta como mantequilla, se come como un pastel.

La receta de la base es mi masa de tartas infalible, ¿les he comentado lo infalible que es? lo es. Sólo mezclas un poco de grasa (mantequilla, manteca o margarina) con harina y un toque de azúcar. Es de suma importancia que no la trabajes de más. No la amases, no dejes que se entibie, y deja que los pedazos de grasa queden del tamaño de una arveja (guisante), no más chicos. ¿Ves todos esos globitos en la masa, todas esas partes delicadas y doradas? Es resultado de apenas trabajarla.

tart shell

Como si no fuera suficiente paraíso, la receta es facilísima, usa apenas un manojo de ingredientes, ninguno difícil de encontrar o excesivamente caro, y no se necesita ningún tipo de aparato especial. Un batidor de globo (o batidora eléctrica), un molde de tarta estándar, una olla pequeña y un bowl.

Aquí la receta. Muchas gracias a todos quienes siguieron visitando, y LES RE-PROMETO que tendremos recetas nuevas cada semana, por lo menos!

Tarta de mousse de chocolate

Para la base:

Una receta de la masa de tartas infalible, usando la mitad de mantequilla o margarina (sí!) y la otra mitad de manteca o grasa vegetal o animal.

Para el relleno:

200 ml/alrededor de una taza de crema de leche (es el contenido de una caja chica. Asegúrate de que sea la crema para batir, con un contenido de 34-36% de materia grasa; no la que venden como “crema espesa”)

100-120 gr de chocolate oscuro o semiamargo (que tenga por lo menos un 40% de sólidos de cacao).

1/2 taza de nueces/almendras/maní/avellanas picadas (opcional)

1) Pica el chocolate en trozos pequeñitos, como del tamaño de los chips de chocolate. Ponlos en un bowl de vidrio o metal.

2) En una olla pequeña, calienta la crema, moviendo constantemente, hasta que comience a hervir ligeramente (no quieres HERVIRLA violentamente, sino calentarla hasta que aparezcan algunas burbujas).

3) Apaga el fuego y vierte la crema caliente sobre el chocolate. Tapa el bowl con un plato o algo y déjalo ahí, tranquilo, por unos 2 minutos.

4) Con un batidor de globo, comienza a batir la crema con el chocolate. Al principio todo es como absurdo porque no pasa nada, pero de a poco comienza a derretirse y mezclarse todo. Bate hasta que esté absolutamente incorporado (eso es una ganache!).

5) Deja la crema enfriando en el refrigerador hasta que esté a t° ambiente o fresca. Bátela a mano o con una batidora eléctrica hasta que tome cuerpo, como crema batida (que es básicamente lo que estamos haciendo).

6) En forma envolvente, mezcla las nueces. Vierte el relleno sobre la masa de tarta (que debe estar a t° ambiente o fría, pero NO tibia o caliente) y déjala por una hora (aunque 30-40 min está bien) en el refrigerador.

7) Sirve así, con un poco de helado, con algunos berries, o como quieras y come!

Es perfecto para invitar a tus amigo/as y sorprender. Compartan el blog si les gusta, pónganlo en favoritos, en su facebook, en su twitter, en todas partes. GRACIAS 😀

extracrujientes y extrafáciles – papas muy doradas

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¿No les ha pasado que a veces tienen mucha hambre, mucha flojera, y CERO ganas de cocinar algo complicado?

¿SIEMPRE?

A mí también.

A veces, cuando eso pasa, en nuestro refrigerador no hay absolutamente NADA MÁS que un par de papas.

crudasY para esas precisas ocasiones he dado vida a esta receta.

Bueno, no. Primero, esto difícilmente es una receta (tiene sólo dos pasos, y uno de ellos involucra apretar un botón del microondas), y además está inspirado enormemente en la receta de home fries de la fabulosa Hilah Johnson (hilahcooking.com).

Es extra-sencillo. Involucra dos “cocciones”. La primera, cocer las papas hasta que estén listas, no muy blandas (o se van a deshacer y convertir en nada). Esto puedes hacerlo en una olla con agua, o puedes ser perezoso/a y hacerlo en el microondas!

Yo SIEMPRE lo hago en el microondas. Dependiendo de la potencia de tu microondas y del tamaño de las papas, esta parte puede tomar entre 4 a 8 minutos, aproximadamente.

Sólo tienes que lavar las papas muy bien (para no tener que pelarlas, y la cáscara como que hace todo más crujiente) y hacerles un par de agujeros con un tenedor o un cuchillo, para que el vapor pueda escapar.

Luego, con el microondas en potencia máxima, cocínalas unos 3 minutos, gíralas, y cocina en intervalos de dos minutos hasta que puedas enterrar un cuchillo fácilmente. Evita pasarte en la cocción y dejarlas muy blandas, porque se van a deshacer.

Ahora, córtalas en cubos más o menos grandes y calienta una sartén con aceite.

Fríelas. Cómelas. Échales ketchup. Fríe un huevo y ponlo encima. Sé feliz sin esfuerzo.

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Papas muy extracrujientes

Para dos personas

– 2 papas grandes o cuatro medianas/pequeñas

– Dos cucharadas de aceite vegetal

– Sal/pimienta

1) Lava y quita toda la suciedad de la cáscara de las papas. Haz un par de incisiones en cada una, con la punta de un cuchillo o un tenedor.

2) Ponlas en el microondas (puedes usar un plato o algo así, pero sinceramente yo sólo las pongo ahí dentro) por unos 4 minutos, voltéalas y vuelve a cocinarlas por 3 a 4 minutos más. Revisa cada cierto tiempo para asegurarte de que no se cocinen demasiado.

3) Córtalas en cubos. Calienta una sartén con una o dos cucharadas de aceite. Cuando el aceite se vea como muy líquido y esté muy caliente, añade las papas y fríelas por un minuto, muévelas, gíralas, y fríelas por unos dos minutos más, hasta que estén muy extracrujientes.

4) No te olvides de sazonarlas con sal y pimienta, y cómelas con un huevo frito y un poco de salsa picante, o como quieras.

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